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De la Red a la Cama.-
Había estado navegando en la red buscando
una aventura fuera de matrimonio (soy casado), más
por curiosidad que por insatisfacción.
Después de haber tenido varios contactos, finalmente
una mujer divorciada "Maru" me escribió
y luego de los comentarios generales y de decirle que
era casado, se me ocurrió comentarle que buscaba
una mujer de grandes tetas y dispuesta a todo. Maru me
respondió de inmediato que ella era esa mujer.
Pero del dicho al lecho hay todavía un camino largo
y con mucho susto -ambos- nos citamos en un restaurante
para conocernos en persona.
Apenas nos vimos supimos que íbamos a realizar
nuestras fantasías.
Esa noche, luego de tomar un par de tazas de café,
la acompañé a su coche y allí le
dí un largo y profundo beso que enseguida la "prendió".
Sentí sus enormes senos erguirse y me dí
cuenta de que estaba muy excitada porque se acomodó
en el asiento del coche abriendo ligeramente las piernas.
Ella llevaba un pantalón negro muy ajustado que
resaltaba sus bien formadas nalgas.
Mientras la besaba puse mi mano en sus muslos y comencé
a acariciarla tentamente, sin tocar su sexo y dejando
que la excitación fuera incrementándose
poco a poco. Maru comenzó a gemir y a susurrarme
que deseaba mi verga (que para entonces estaba dura y
húmeda).
Esa noche Maru tenía que llegar su casa a ver a
sus hijos (ella tiene 43 y yo 40 años), así
que después de un estupendo faje, cada quien se
fue para su casa.
Los siguientes días fueron de cachondeo por email,
contándonos fantasías y preparando el terreno
para nuestro próximo encuentro, que se dio menos
de una semana después del fabuloso polvo.
Nos vimos en el mismo restaurante y de allí, directamente
nos fuimos a un hotel.
Yo llevaba una botella de vino blanco... y ella otra,
así que teníamos combustible para rato.
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